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Agraciados

Abr 4, 2025

Hay personas que son percibidas por los demás como especiales o agraciados pero que es lo que vuelve a estas personas tan especiales, que los vuelve destinatarios de la gracia divina. 

 Al pensar en un agraciado lo percibimos como una persona con suerte a la que las cosas le son servidas en bandeja de plata aunque en muchos casos la realidad dista mucho de esta idea. Por el contrario los agraciados han tenido que afrontar situaciones o desafíos que los volvieron acreedores a gracia. Como si la vida tuviese un vale preparado para nosotros por aquellas cosas que deseamos pero como todo en la vida antes tenemos que dar algo a cambio. 

Ningún agraciado es capaz de cobrar su vale sino está dispuesto a trascender sus propias limitaciones. Otro requisito importante que todo agraciado debe de tener en su currículum es el desapego al resultado, aunque al principio los agraciados se sienten impulsados por los desafíos, descubren casi al instante su pasión por el crecimiento constante.

Tarde o temprano los agraciados descubren que la vida es una escalera en ascenso y que cada escalón es necesario para lo que sigue. Desarrollando el arte de observar los agraciados han logrado comprender que todo puede aprenderse en esta vida, quizás en su juventud el agraciado no era muy observador, pero con el tiempo fue capaz de descubrir que incluso era capaz de aprender el arte de observar. Esto lo inspiró a observarse a sí mismo y como dicen en mi país; y una cosa llevó a la otra. 

Se atreven

Al pensar en esto lo primero que se me viene a la mente es Martina, una agraciada que tuve el placer de conocer hace unos años. Podríamos decir que Martina tenía una vida ideal, llevaba años en pareja con un empresario exitoso, estaban bien financieramente y no tenían ningún tipo de carencia al menos en lo material. En ese entonces Martina tenía 34 años y para cualquiera que los conociese no había un motivo aparente para realizar ningún tipo de cambio.

Pese a esto Martina llevaba un tiempo sintiéndose estancada, aunque todo estaba bien, ella sentía que nada estaba pasando en su vida, nada de lo que hacía le generaba una satisfacción genuina y aunque todo estaba bien en la superficie algo no terminaba de tener sentido para ella. 

Eran las 23:48 de un miércoles de noviembre cuando Martina sintió que había tocado fondo, su esposo como todos los miércoles desde hacía tres años estaba en una cena con sus compañeros de universidad. Sin dudarlo, se  levantó de la cama, se vistió, junto la ropa que podía llegar a necesitar, su computadora, su cámara de fotos, los 18 dólares que tenía en su cuenta de banco, llamó a un taxi y se fue para lo de su madre. 

Y aunque a la vista lo había dejado todo, para Martina lo mejor estaba por venir. Durante ocho meses le alquiló un cuarto a su madre en el que tenía una cama y un escritorio. Aunque era social media manager y estudiante avanzada de antropología, el trabajo no había sido hasta entonces el eje central de su vida. Pero todo había cambiado: ahora estaba sola. Y aunque no tenía nada, lo tenía todo.

Durante los meses siguientes se enfocó en comenzar su agencia. De a poco comenzó a crecer. Trabajó durante dos años con un socio, hasta que decidió iniciar una nueva agencia por su cuenta. Desde ese entonces no ha parado de crecer. Sigue trabajando continuamente en sí misma siempre proyectada hacia adelante.

El atreverse es algo que tienen en común todas las personas agraciadas, cuando nos atrevemos le damos a la vida y al universo un mensaje claro acerca de lo que queremos. La vida siempre está ahí dispuesta con los brazos abiertos entregando regalos a aquellos que estén dispuestos a tomarlos. 

Trabajan en los fundamentos 

Cuando Kobe Bryant jugó un campeonato de verano a los 12 años en la liga de sunny hill, era una liga muy competitiva en la que habían jugado grandes referentes del basketball. Según Kobe tuvo un verano horrible, en el que no anotó un solo punto en todo el verano, según él era muy malo para el basketball en esa época. Y fue cuando después de frustrarse y enojarse entendió que no iba a estar al mismo nivel que los otros niños en una semana o un año. En ese momento se propuso resolver el asunto de raíz, eligió una cosa en la que enfocarse, decidió comenzar por el tiro y durante seis meses únicamente se dedicó a tirar al aro. Después de eso decidió enfocarse en crear su propio tiro, y fue creando un menú de cosas en las que fue trabajando. Al verano siguiente volvió a la liga Sunnyhill y había mejorado un poco y anotó algunos puntos, siguió trabajando en sus fundamentos y cuando volvió al verano siguiente nadie podía con él. 

Durante dos años se había dedicado a trabajar en los fundamentos de forma disciplinada, mientras los otros niños se habían quedado solo con sus habilidades atléticas naturales. A los 14 años se convirtió en el mejor jugador del estado. Ser un agraciado para él era una cuestión matemática, más allá del talento que una persona pueda tener, durante dos años había dedicado dos o tres horas por día a trabajar en sus fundamentos deportivos. 

Desarrollan una visión a largo plazo

En lugar de volverse una víctima de sus circunstancias Kobe decidió volverse un agraciado y lo entendió tan claro que se enfocó  en tres cosas que definirían por completo en quien se convertiría: 

1- Si quería cambiar algo, solo él podía cambiarlo.

2- Desarrolló una visión a largo plazo: entendió que todo lo que valiera la pena tomaría tiempo.

3-Concentro su energía únicamente en lo que podía controlar  armó un plan y lo siguió a la perfección. Concentrando sus esfuerzos únicamente aquello podía controlar.

Creó un plan y lo siguió al pie de la letra. Comprendió el valor intrínseco de la disciplina y su impacto matemático. A una edad muy temprana descubrió el crecimiento exponencial que una persona puede lograr haciendo un poco cada día. Al principio, parecía que nada cambiaba de hecho, al año siguiente apenas logró anotar unos puntos, pero dos años después era el mejor del estado.

Son auténticos 

Hace un tiempo leí una frase que dice “No busques ser original, sé auténtico” al leer esta frase automáticamente vinieron a mi mente los agraciados.